Estoy a puntito de iniciar mi nueva aventura en la india y los prolegómenos han sido tan calamitosos que ya no le temo a nada. La culpa ha sido mía, aunque no todas las circunstancias adversas puedo atribuírselas a mi mala gestión. Lo cierto es que nunca imaginé, mientras compraba los billetes on line, que la incertidumbre se iba a mener hasta el último momento. El resultado es que este miércoles, a 24 horas de mi partida, tendré que agregar un viaje más a Madrid para obtener el visado. Lo peor no es el traslado a Madrid, que espero que no sea demasiado incómodo, sino el miedo a que pase algo más en el último minuto. En cualquier caso, esta sensación ya la conozco: mi mente aprevecha para torturarme un poco más lamentando por qué no está ya todo resuelto.
Por contra, he decir que tengo resuelto gran parte del viaje, gracias entre otras cosas a la buena disposición de mi maestro de yoga Iyengar José María Vigar. Si todo va bien, que así lo espero, voy a disfrutar de una gran aventura.
Capítulo I
Bueno, ya está bien de estar cagao. Pues no lo estoy pasando peor en Málaga que cuando llegue a la India... Lo que más me turba es la pérdida de tiempo del viaje a Madrid para el visado, pero he de reconocer que la esencia del cabreo tiene más que ver con la imagen que percibo de mí mismo que del hecho en sí mismo. En el fondo me enorgullezco de mi rápida resuesta para hacer de la necesidad virtud. ¿Que cómo lo he hecho, que qué me he inventado esta vez para hacer frente a mi mente censora e implacable? Muy sencillo: el viaje a Madrid no es otra cosa que una etapa más del viaje a la India. Si no me lo tomo así, me abraso en mi sentimiento de culpa.
Ahora bien, algo tiene este tramo del que hace que me sienta especialmente inseguro, pues de mi actuación depende todo el viaje. Y eso que, pensándolo bien, llego a lo conclusión de que tampoco pasaría nada especialmente grave pero como falle algo en esta delicadísima gestión, me esperan horas y horas de tormento...
Capítulo II (resucitado)
No me gusta demasiado el hecho de haber tenido que recurrir a un antiguo blog, que para más 'inri' lo abrí accidentalmente y sin tener mucha idea de lo que hacía. Ahora me ha pasado un poco lo mismo, pero me alegro de reencontrarme con él, aunque sólo sea para tomar consciencia de lo mal escritas que están mis anteriores intervenciones. Bueno, ya está bien de ser negativo. A fin de cuentas, debería poder revitalizar este espacio. El título de este capítulo no tiene mucho sentido, pues ya no estoy en la India. Aún así, creo que lo que me dispongo a contar está bastante relacionado. Hay quien dice que he vuelto cambiado de este viaje y confieso que me enorgullece. No obstante, yo no lo percibo de un modo tan elocuente, si bien recuerdo que durante el viaje afirmé, respondiendo a los gestos de euforia de algunos seguidores de Osho, que sin notarme tan transformado como ellos, algún día tendria la oportunidad de dar un volantazo para tomar el camino correcto. Pues bien, creo que ese momento ha llegado y me ha permitido adoptar el compromiso de transimitir mis conocimientos de yoga a los miembros de la Asociación de Esclerosis Múltiple. Sería mi primera esperiencia como profesor de yoga, la iniciativa ha sido muy bien acogida, así que considero que lo más saludable no va a ser el yoga en sí mismo, sino compartir la experiencia. Debo confesar que ha sido un salto al vacío, pero me siento muy orgulloso de haberlo hecho.
Capítulo III
Venga, ya se me está pasando la euforía del otro dia, en que contacté con dos cosas: una, con una vieja aspiración que no llegaba a consumar. Dos, con una realidad sobre mi mismo que, por lo visto, no había terminado de reconocer. Cuando el otro día me enrenté cara a cara con los otros enfermos de esclerosis múltiple sentí un gran alivio, pues mi vi a mí mismo desde fuera. Y creo que fue eso lo que provocó mi posterior bienestar, ¿tal vez liberé algo? Creo que sí, y espero que este paso repercuta en otros muchos apartados de mi vida. Uy, no me gusta la palabra apartado, como si fuera una sociedad anónima... ¿Tal vez cara? No sé, creo que es demasiado abstractaa para lo que quiero explicar. Bien, este asunto creo que está liquidado y ahora me gustaría reincorporarme al blog con otros contenidos. Por ejemplo, ciertas reflexiones sobre la realidad que nos rodea. La elimación de Madrid como sede olímpica ha ocupado la actualidad del país a gran escala, pero yo creo que si ha ocurrido, por algo será. Aprovecho la ocasión para recordar que no somos un país tan maravilloso y espero que quien me lea reflexione sobre ello. Reconozcámoslo: No hay cultura, impera más bien el analfabetismo y no sólo en los colegios. Las familias están llenas de gente que sólo le interesa la televisión de cotilleo y si dedicara tanta energia en ayudar a los demás, en vez de criticarlos, otro gallo cantaría. Me río yo de la moralidad que tanto predican la iglesia y la derecha de este país, así que es imposible que este país avance un milímetro. Y nos echamos las manos a la cabeza por los datos de la crisis. Señores, la culpa no es de Zapatero, la cupla es de un estilo de vida que procede del siglo pasado y que todavía no se ha superado. ¿Cómo nos podemos comparar a otro países europeos? Por cierto, un mensajito para la Iglesia: en vez de organizar tantas manifestaciones contra el aborto, ¿por qué no una contra las pensiones de los directivos de los bancos?...
Capíto IV
Andaba yo presumiendo de nuevo blog para impulsar la reflexión y resulta que el citado estaba abosultamente fuera de circulación. ¿Por qué?, pues sencillamente porque no me había ocupado de publicitarlo. El caso es que ni yo mismo sabía cómo acceder desde fuera, ya que el blog se encontraba oculto en un lugar al que sólo yo podía acceder desde mi anterior dirección Arocksado bla, bla, bla, etcétera. En fin, que si no llega a ser por mi amiga Merce, que está bastante puesta tanto en Internet como en mi carácter pintoresco, todavía estaría tan ignorante como lo he sido durante el 99 por ciento del tiempo que he estado usando el blog. A ella le dedico la información que voy a lanzar acerca de la meditación, que es una de las prácticas de salud mental mas desconocidas en Occidente, a pesar de que la inmensa mayoría de las tradiciones del planeta recurren a ella de uno modo u otro. Suele ocurrir que la gente la confunda como un ejercicio que busca el bienestar y la relajación, mediante la paralización forzada de los pensamientos. Error. Los pensamientos no se pueden detener, los genera la Mente porque es su función, y mientras más nos empecinemos en bloquearlos, más se van a rebelar. El trabajo consiste en alcanzar un firme estado de antención, que se puede potenciar a diario fijándonos bien en todo lo que hacemos, y sólo lo que hacemos, y no en la película que nos contamos a nosotros mismos. Cuando con el tiempo hayamos adquirido el hábito de prestar toda nuestra atención a lo que estamos haciendo (como si se tratara de una prueba para la televisión) no nos resultará tan dificil observar los pensamientos que van y vienen sin cesar sin que nos afecten lo más mínimos. Es decir, como simples espectadores que contemplamos desde una ventana a la gente que pasa por la calle. Garantizo que es un placer observar a la Mente, aunque sea por un segundo, sin el vocerío habitual. Probad un día a silenciar la mente tres segundos (más tiempo es casi imposible), y veréis que sensación de alivio. Con la meditación se intenta que los pensamientos lleguen y pasen de largo, con lo que el silencio no será de tres segundos, sino todo el tiempo, pues la respiración se ralentizará y provoca rá una sensación de profunda calma. Como de no tener asuntos pendientes. Me gusta mucho la traducción de la palabra Vipassana, un tipo de meditación que se ejecuta poniendo atención a todas las partes del cuerpo de las que habitualmente no somos conscientes: VISION CABAL. ¿A que es sugerente? Hacedme caso, es como ver borroso con las gafas sucias y, tras simpiarlas, Guau, que alivio.
Capítulo V
Retomo el contacto antes de viajar a Ibiza, donde pretendo participar en un curso de meditación Vipassana junto a mis compañeros del centro de yoga Yantra, que dirige con maestría Enrique Moya. Puede que el curso no sea lo más importante, sino la convivencia, al menos en el caso de un solitario crónico como yo. No obstante, estoy seguro de que saldré airoso de esta nueva aventura. Como podéis comprobar, no me falta espíritu positivo, que es el mismo que me ha llevado a acometer de una vez por todas la difusión de mis conocimientos adquridos con la práctica del yoga. Que conste que éstos no son tantos, como quedó en evidencia hace unos días en mi primera clase de yoga Iyengar, un estilo que hasta ahora sólo había conocido en su faceta terapéutica. Esta circunstancia no afectará en mi trabajo con los enfermos de Esclerosis, a quienes trataré de enseñar diversos ejercicios suaves, pero poderosos, como la respiración diafragmática o la respiración completa. Hoy mismo me he sentido mucho más seguro de este plan tras conversar con la psicóloga de la Asociación, Amelia, que afirma haber descubierto en alguna otra ocasión los beneficios de una correcta respiración. Por algo los orientales nos acusan de no saber respirar... A quien pueda interesar, le diré que reservar de vez en cuando (si es diariamente, mejor) unos minutos a fijar la atención en cómo el abdomen sube y baja lentamente mientras el aire entra y sale por la nariz, ayuda a ver el mundo de otra manera. Un beso a todos.
Capítulo VI
En efecto, la decisión de apuntarme al viaje a Ibiza ha sido un éxito. ¡Pues claro, no te jode!, dirá más de uno; con tiempo y dinerito... Lo sé y esta situación tan excepcional de la que disfruto provoca en mí relax, reflexión, debate ético y responsabilidad a partes iguales. Unas veces me siento pletórico y otras, culpable, así que sólo puedo decir que ya lo pasé mal en su momento y que ahora sólo trato de revertir esa buena fortuna en ayudar a los demás. Ya conté en este blog mi compromiso con los enfermos y cada día tengo una nueva oportunidad de darme un poco a los demás. Ayer mismo me reecontré con un viejo amigo que me expuso sus problemad de ansiedad. En otra época me lo hubiera tomado como una carga, pero he aquí que volví a observar los cambios experimentados y pude disfrutar del placer de ayudarle con algunos consejos para que majorara su respiración. Ayer también compartí unos minutos con la persona que me ha introducido en el Ayurveda, con quien compartí varios comentarios interesantes. Me gustó especialmente el de "el Ayurveda te elige a ti, y no al contrario". Me pareció sabio y precioso, así que he decidido (ya lo había hecho antes) acometer un segundo año de formación. También me jacto de haber propuesto a mi amiga Mercedes la realización de un curso de meditación Vipassana, a ver si se le acaban las dudas sobre la meditación trascendental, que no es más que un nombre para identificar este arte. Todo es una cuestión de dar espacio a todo cuanto llega a la consciencia...
Capítulo VII
Dice mi horóscopo que hoy es un día apropiado para expresarme. Menos mal que no creo en ellos, aunque confieso que me gusta echarle un vistazo de vez en cuando, a ver qué dice. En cualquier caso, aquí estoy, tratando de verbalizar mis continuas cavilaciones. Lo cierto es que este ejercicio me ayuda a poner en orden mi cabeza, sobre todo después de subidones como los que he estado experimentando en los últimos días. Y todo dentro de una lógica que entiendo pero no acabo de gobernar. Resulta que como un nativo de un país multicolor (igual que el de la abeja Maya) he tratado de asistir a una de mis clases yoga haciendo uso del transporte público y, de este modo, saltarme el protocolo del coche y posterior búsqueda del aparcamiento imposible. Resultado: tres cuartos de hora de espera en la parada y demora irreparable para asistir a la clase. Como en algunas cosas me considero luchador, he decidido insitir en mi noble propósito y acudir a la parada no a las nueve, sino a las ocho y media. Y todo para estar presente en una convocatoria que es a la diez de la mañana. Reconozco que se trata de una cabezonada, pero no pocos coincidirán conmigo en que esta tierra nuestra no podrá encontrar el desarrollo tan demandado sin un buen servicio público de transporte. Ya sé lo que estaréis pensando algunos, habrá que esperar al metro, porque aunque el autobús hubiese pasado a una hora decente, resulta que no hay paradas en al menos diez kilómetros. ¿Alguien lo entiende? Ya que he nombrado el país de Maya, se me ocurre que el Ayuntamiento de la capital (que no tiene la culpa de lo que me ha pasado con el autobús interprovincial) podría revisar las tarifas de los aparcamientos, una de las razones que disuaden al ciudadano de utilizar el vehículo particular. Y ya de paso, se me ha ocurrido preguntarme por la rehabilitación del cuartel de Segalerva, que tanto anunció el PP como sede de un centro cívico y deportivo. Claro, que esta sociedad indolente podría plantearse de vez en cuando que es ella la que debe decidir su futuro, en lugar de esperar a que lo haga la autoridad. Deben ser los cuarenta años de dictadura.
Capítulo VIII
Hoy voy a llorar. No es la primera vez aque me siento así, lo que me lleva a deducir que es algo que, simplemente, tiene que currir. Pero ojo, no quiero decir que sea cuestón de azar, más bien me inclino por una consecuencia de un comportamiento que, inconscientemente (o más conscientemente de lo que uno está dispuesto a admitir) se repite en el campo de las relaciones personales. Parece claro que hay un 'personaje tipo' idóneo para este tipo de escenas. En el último caso, dramátizado hoy mismo, ha sido mi madre, con quien por una cuestión de cercanía comparto un estrecho contacto con todas las consecuencias de amor odio que ello conlleva. Esto quiere decir que ella se lleva mis mejores y peores reacciones. Hoy le ha tocado mi por versión, aunque en mi descargo tengo que decir que he logrado ser discreto, simplemente desapareciendo de su campo de visión. ¿La razón? Ha aparecido un invitado en su casa del que no había sido informado. He de admitir mi escada capacidad para digerir la inesperada noticia, si bien creo que todo procede de una temporada previa en la que estaba deseando alejarme de mi entorno familiar, si es que a la convivencia con mi madre se le puede llamar así. A esta circunstancia se ha sumado el deseo oculto de romper las limitaciones auto impuesta de soltarme el pelo con unas cervecitas, lo que ha derivado en una reacción histérica que me ha llevado a meterme entre pecho y espalda cuatro cervezas, con su subida y posterior bajada. No cabe la menor duda de que me he comportado como un niño mimado, lo admito. Lo peor ha sido el hecho de haber visto como se desmoronaba el castillo de arena ese que me había mondo a base de clases de yoga, meditaciones y viajes a la India. ¿Qué ha pasado con toda la admiración que sentía por los indios que te invitan a su casa sin reservas para que comas con ellos? Hoy he tenido la oportunidad de ser como ellos y no lo he conseguido. Puede que me encuentre en un proceso de autoconocimiento que no soy capaz de soportar. De hecho, el comportamiento ha venido precedido de una no menos irascible reacción a la opinión de alguien que considero mi amigo y que soy incapaz de digerir. De acuerdo, hay que admtir todas las formas de pensar, y más yo que me las doy de comprensivo y elocuente, pero no puedo admitir ninguna defensa del hijo de puta de Franco. Lo siento, Paco, sé que eres una excelente persona y que ahora estás pasando un mal momento, pero ni lo uno ni lo otro te excusa de una postura para mi inaceptable.
Capítulo IX
Acabo de tener una revelación (¿otra?) que me hace poner en duda. Felizmente en duda, matizo, el poder que le atribuyo a los viajes. Me explico: los viajes son para mí las mejores experiencias qen las que un individuo puede invertir su tiempo su dinero, su energía, etcétera. Sé que muchos estáis de acuerco, pero mi matización no pretende desmentir esta opinión. Más bien se trata de afinar, en el sentido de que todo el proceso de degustación (llamémoslo así) y superación que se produce en un viaje (yo lo llamaría metamorfosis, pero queda pedante) lo puedes experimentar sin moverte tanto. Se trata de abrirte un poco y dejar que las cosas ocurran. Este fin de semana ha ocurrido el milagro y no me he tenido que mover de Málaga. He tenido que abrir, eso sí un par depuertas cerradas a cal y canto, dejar que corriera el aire. Uf, que fuerte. Llevo un tiempo notando cambios así, muchos de ellos desde que me introduje en el mundo de Ayurveda, sin duda un fenómeo de esos que uno sabe que existen pero que no cree que estén a su alcance. Mira por donde, yo llevaba toda la vida sintiendo la presencia de algo inexplicable en algún sitio y que en el fondo los pasos mi estaban llevando a ello. Para rematar la experiencia, hoy he vivido otra emoción que ha constituido un cierre perfecto. Con esfuerzo y disciplina me he doblegado a mi mismo y con mucho en contra me he plantado en la clase de Yllengar. Y por si fuera poco, me he sentido por primera vez cómodo y muy apto. Bueno, voy a dejar de mirarme el ombligo y paso a calmarme.
Capítulo X
Querido blog: Hoy, domo muchos otros días, no tenía ganas de escribir. Pero también como otros muchos días lo he hecho (lo estoy haciendo en este momento) porque sé que es sólo una trampa de la mente, a la que le gusta mucho proyectar cosas y dibujar un yo ideal super activo, super despierto y super creativo, pera luego caer en la más espesa de las desidias. Esta es una buena oportiunidad para aprender de la vida, saber que solo se trata de ponerte en marcha y esperar a que todo se resuelva por sí solo. ¿Lo veis?, ya me he lanzado a escribir y ya no hay quien me pare. Y lo curioso es que llevaba todo el día coleccionando pensamientos para soltarlos aquí, pero ya han pasado y no creo que vuelvan. He aquí la manifestación de uno de los principios básicos del funcionamiento de la mente: registra pensamientos y estados de ánimo impermanentes que entran y salen sin ninguna sin aportar consistencia. Bueno, el caso es que me he puesto a disfrutar de este buen rato para intensificar el placer de escuchar el disco de Art Blake que me ha regalado mi amigo Pablo por mi cumpleaños. En efecto, Art es uno de los mejores bateristas del mundo, si no el mejor, y lo estoy notando. El segundo centro de atención que hoy me ocupa es el aviso a dos de las personas que he invitado al seminario de meditación Vipassana, Claudia y Mercedes, para que me confirmen si vienen, pero no he notado mucho entusiasmo... No las voy a forzar, ni siquiera a convencer, ya se darán cuenta de que cada vez hay más gente integrada en estas disciplinas. De seguir así, es posible que se produzca ese "fin del mundo" que vaticinaron los mayas, y que no consistiría en una catástrofe natural, sino en un cambio global del estado de consciencia. Bajando a un escalón menos elevado, me apetece decir cuánto me alegro del triunfo del Alcorcón frente al Real Madrid. Juro que no he hecho ante nadie leña del árbol caído, pero de vez en cuando es bueno que la gente se dé cuenta de que el dinero no lo soluciona todo.
Capítulo XI
Ya llegó. Esta mañana he impartido mi primera clase de yoga, lo que me ha dejado un sabor agridulce. Supongo que como todo o casi todo lo que hago en otras facetas de mi vida. Mis alumnos, cinco pacientes de la Asociación de Esclerosis Múltiple, parecían contentos con la experiencia. Creo que mis dudas proceden de la imponsibilidad de ofrecer una clase tipo como las que yo practico como alumno. Esa era mi intención, pero el estado físico de ellos lo impedía. Así que he tenido que adaptar la clase a las circunstancia de cada cual. Aún así, mi impresión ha sido positiva. Yo también me he beneficiado, cultivando mi paciencia y mi capacidad de ser compasivo con los demás. Confío en ir mejorando un poco cada día.
Capítulo XII
Sábado de puente. En una vida tan placentera como de la que disfruto ahora, esos detalles ni se aprecian. Es más, casi que me importunan un poco, pues con tanto tiempo disponible, uno pierde la perspectiva de lo que significa un día libre. Me ocurrió nada más recibir la noticia de mi jubilación, cuando de repente caminar por la calle Larios dejón de ser la grata experiencia de antaño. Creo que no me estoy explicando: no puedo soportar un día de vacaciones sin una ocupación que me haga sentirme útil. Uf! esto debe ser el famoso síndorme del jubilado. Qué tontería, en estos momentos estoy ejecutando una de las cosas que siempre deseé hacer, escribir a mi libre albedrío. ¡Y en un blog! OK, acabo de descubrir la que puede ser el origen de mi pequeña depresión, esto es, no sentir la claridad que tendría que llevarme a liquidar aunque fuese alguno de mis muchos asuntos pendientes ahora que tengo tiempo de hacerlo. Uno de ellos era hacerme mi propio taller de escritura. Me cuesta reconocerlo, pero en ese sentido tengo mucho que aprender de Doblín, a quien admiro por haberse puesto manos a la obra para superar sus propos fantasmas. Antes sólo se quejaba y ahora, hace submarinismo y participa en un taller de escritura. Espero que le vaya muy bien. Por mi parte, he de reconocer que he estado demasiado tiempo buscando la manera de enfocar mi ansiedad en mútiples actividades. Ahora tengo superávit ocupacional, lo que a veces me impide sentirme libre. El caso es que no me puedo reporchar casi nada, pues creo que he aprendido a priorizar en mi particular calendario las actividades que más me cuestan. El yoga Iyengar era una de ellas y ahora resulta que es de las que hago con más fluidez, con la cocina tengo mis altibajos, el Ayurveda ha adquirido un papel bastante placentero, con el inglés no acabo de soltarme en lo que a gramática se refiere... Está claro que me falta todavía ver la realidad de mi privilegiada situación, aunque sea sólo comparándome con mis tristes días en el trabajo. Y ahora llega la pregunta peliaguda ¿Qué me falta? Lo reconozco, me cuesta demasiado interactuar con mis conocidos y destaco este matiz de conocidos, pues tengo la sensación de que me siento mucho mejor en un mundo de personajes anónimos. Por eso demasiadas veces me asalta la duda de si debería retomar la psicoterapia... Aunque tampoco creo que me solucionara algo que yo no pueda, está claro que mi bloqueo procede de algún sortilegio que hice en el pasado y del que no he conseguido librarme. Puede tener relación con el miedo al compromiso, la mala imagen de mi mismo, la dificultad para darme a los demás, no sólo para ofrecer, sino también para recibir, que a veces es lo más difícil por las dosis de humildad que requiere. Fin del discurso, creo que esta vez he sido demasiado egocéntrico, pero en parte casi me alegro, porque si me pongo a soltar aquí las emociones negativas que he acumulado hacia otros...
Capítulo XIII
Con la duda de si he escrito bien el trece en números romanos, retomo el contacto con el blog de mis lamentaciones. Una característica que no lamento, aunque esté al alcance de todo el mundo. Total, yo soy así, es mi verdadera identidad y no el rol ese que me había inventado de tío duro, insensible a toda debilidad. Yo también me quejo, como todo el mundo, lo que pasa es que lo hago con la boca cerrada, lo que no sé si es peor. Puede que un día estalle y salgan disparados todos los disgustos que me estoy guardando. Espero que no pase nada de eso, sobre todo teniendo en cuenta lo privilegiado aue soy. Tenía razón mi maestro de Ayurveda, Manuel Domínguez, cuando me advertía de las consecuencias de ser un auténtico Pitta: pasión. ira, autoexigencia... En efecto, esas son las aguas bravas en las que me ha tocado fluir. Bueno, de otra parte también somos honestos, leales, sinceros (tal vez demasiado). Creo que lo por de mi personalidad le ha tocado vivirlo a mi madre, y tal vez de ahí, de rebote, a cualquier elemento femenino que se cruce en mi camino. Es sólo una posibildad, nada en serio. Está bien que haya surgido este aspecto, porque nunca atredezco lo bastante la buena compañia que me proporcionan las compañeras del yoga. Son tías estupendas. ¿Estoy a su altura? Por supuesto, basta con no meter la pata.
Capítulo XIV
Definitivamente, me va bien. Uno ya lo sabe, pero cuando es otro el que lo corrobora, entonces estás seguro. Creo que esta duda permanente, sin duda una estratagema del ego, no es más que una de esas trampas de la mente, de esas que te hacen sentirte mal cuando crees que toddmarcha bien. Qué le vamos a hacer, así es la inseguridad. Hoy he visitado a mi médico de cabecera, que se ha convertido en uno de mis grandes apoyos morales. Tanto es asi que ya no le cuento problemas, sino éxitos. Y claro, el hombre alucina conmigo y sólo tiene palabras de elogio por la transformación que dice estar contemplando. Yo lo corroboro, pues me siento estupendo, hasta el punto de que el buen aspecto que todos ven en mí no es otra cosa que el reflejo del talante positivo que me domina . Tengo la sensación de que en todo este proceso han tenido que el último seminario de meditación Vipassana, sí claro, y tambien el curso de Ayurveda, el viaje a la India y, no lo olvidemos, la posibilidad de enseñar yoga a otros enfermos de Esclerosis Múltiple. Ese sí que es un regalo. No obstante, desconfío un poco de los que atribuyen un cambio tan espectacular a un sólo suceso, por muy bien que haya salido. Más bien creo que todo es parte de un camino más largo, cuyo inicio ya no recuerdo, pero que se ha producido. Para quienes me lean y no crean demasiado en los efectos de la meditación, utilizaré las palabras que me dijo mi amigo Jorge Mota para convencerme de probar con el psicoanálisis: "Imagina que te propongo cruzar un río para llegar a la otra orilla. Aunque no veas nada, yo te garantizo que, aunque no veas nada, no correrás peligro". Así es el psicoanálisis, un camino que se hace casi a ciegas, pero con resultados". Como la meditación.
Capítulo XV
Siento que es hora de cambiar el discurso. Tengo la impresión de que estoy siendo demasiado egocéntrico y no tan divulgativo como me gustaría. Siempre está bien reconocer la situación personal y dar gracias a la vida cuando las cosas van bien. Pero me planteo cómo se lo tomarán los que no tienen esa suerte. En tales circunstancias sólo me que decir que confíen en sí mismos, que todo en la vida es cambiante y la suerte, todavía más. Sirva de testimonio que pasé épocas de mucho sufrimiento en las que estaba convencido que era la persona más desafortunada del mundo, ahora pienso lo contrario. Este estado extremadamente positivo que, por supuesto, es tan irreal como el anterior, me hace concebir esperanzas en asuntos que ya tenía sentenciados. Ahora las expectativas han cambiado y no me conformo con atribuirlo todo a la suerte. Quiero reivindicar que también puse mi granito de arena. Me estoy acercando a tocar una cuestión extremadamente privada y si no la planteo no es por falta de ganas. De momento quiero seguir siendo cauto, porque tengo la impresión de que cada vez que lo aireo fracaso. Es evidente que se trata de una historia que me encantaría que saliera bien simplemente por lo bonita que es. Y no quiero que se rompa el encanto. Bueno, si no sale, serviría al menos para escribir un relato emocionante. La gran duda es, si he sido capaz de sacar adelante la mayor parte de mis proyectos "imposibles", (tales como viajes, ayuda a personas desfavorecidas, aprendizaje de nuevas actividades, leáse otras escuelas de yoga, etc...) por qué no éste, que tanto agita mi corazón.
Capítulo XVI
Cuantas más cosas pruebo, más aprendo. Es fanástico, aun cuando percibo más y más dificultades que, estoy seguro, no son tales, sólo el precio de la humildad. Este fin de semana ha o especialmente rico en nuevas experiencias. Y no se trata de grandes batallas, sólo momentos que han permanecido guardadas, casi cenuradas, en espera de la decisión de ser vividas. Me han estremecido los testimonios de algunos amigos acerca de este blog, lo cual conlleva, como se suele decir, más responsabilidad. Ahora creo que voy a hablar menos de mí y más sobre la vida de todos. Porque al fin y al cabo, ¿no es un ejercicio de poder contar con una audiencia tan extensa? Me acuerdo ahora la sensación de poder que percibí cuando comencé a escribir en el periódico. Al principio, uno cree que puede decir lo que le dé la gana y así se queda. Luego entendí que me había sido encomendada una misión. Ojalá pueda transmitir algunas reflexiones valiosas para los demás y no sólo una exhibición de apertura y sinceridad, que muchos aprecian. Aspiro a adquirir con el tiempo siquiera una pizca de la lucidez que exhibe mi amigo y profesor de Ayurveda Manuel Domínguez, que a fuerza de indagar en el sentido de la vida que trasmite esa ciencia, ha llegado a la conclusión de que todo lo que está pasando en el mundo no es más que un aviso a la humanidad para que reconduzca las reglas del juego, llámense hábitos, leyes o valores. Hasta ahora yo he intando hacer algo parecido, tratando simplemente de trasladar una experiencia personal a una dimensión colectiva. Puede que esté bien, pero creo que no es suficiente. Ahora, con la colaboración que las circunstanacias me están permitiendo prestar a los enfermos de Esclerosis Múltiple, puede que esté un poco más cerca de esa "recta intención ", que dirían los budistas. Y además, se me ha concedido el honor de impartir mi primera clase de yoga a los compañeros del curso de Ayurveda. Me sentí muy pleno y he de decir que todos estos 'logros' se han consumado después de aplicar la misma filosofía que me guió en otros anteriores como los viajes a Canadá o a la India y todo lo que se fraguó en ambos. Cada vez es más evidente que las buenas decisiones se toman en el camino, una vez que uno ha dado el primer paso. Antes de eso, todos son dudas y malos presagios. En términos ayurvédicos, hay que hacerlo, aunque sea a oscuras y sin hacer pie, aprovechando el impulso de Rajas, después de haber salido de Tamas, camino de Satva. A ver si me inspiro de la misma manera en otros asuntos que todavía me tienen bloqueado. Ayer mismo me llamó la atención una entrevista a un neurobiólogo en el programa Redes, en el que se trataba el comportamiento de unos monos entre los que triunfaban los indivuduos más sociales. Me apliqué el cuento. También me llamó la atención el dato de la preferencia de las hembras de esa especie, no por los machos más fuertes, sino por los más valientes, los que más arriesgan. Seguramente, por sentirse más protegidas...
Capítulo XVII
Sigo contento, esta vez con el reciente impulso de ver a mis 'alumnos' de la asociación contentos con nuestras sesiones de yoga. Digo nuestras, porque dede el principio he tomado esta labor como un trabajo conjunto. Al fin y al cabo, yo también aprendo de ellos. Vale, puede que algunos se tomen esta actitud como un síntoma más de mi temor crónico a asumir responsabilidades, pero me va bien así y no creo que sea necesario cambiar nada. Ya el otro día me dio un toque al respecto mi profesor de Ayurveda, cuando me tocó dirigir una sesión a mis compañeros, a la que él asistió como alumno, por lo que consideraba un celo excesivo por mi parte. Y todo porque les preguntaba una y otra vez si les parececía bien hacer este o aquel ejercicio. Vale, puede que lleva razó, pero creo que eso se me pasará. Lo cierto es que hasta ahora todas las experencias como docente han salido bien. Ahora sé que me podría dedicar a ello si las cosas fueran mal. Mientas ese momento llega, mejor así, pues de este modo puedo sentir más satisfacciones que la meramente económica. Necesarias, pero de más bajo rango que las espirituales.
Capítulo XVIII
Es otoño y la luz incita a una apacible espera. Espera de qué... Pues de los acontecimientos que te traiga la vida. En este caso, los acontecimientos son las emociones que vienen a ser sentidas y, para todo yogui que se precie, ser observadas con serenidad y atención. Días así, amablemente frescos y grises, invitan a una dulce melancolía. No he podido remediar acordarme de la jornada de ayer, en la que pude disfrutar de la compañía de dos mujeres espléndidas como Carmen y Claudia. Ambas muy interesantes y atractivas. Las dos me proporcionan sentimientos contrapuestos, atracción y un respeto en ocasiones desmedido. Es mi cruz, cuando las dejo me voy reforzado e insatisfecho por lo que a veces interpreto como un exceso de contención. Mi duda es: ¿Es mejor capturar el pez y esquilmar mi pequeño océano o mantener la veda? En cualquier caso, no me siento legitimado para malgastar el tesoro de su amistad. Por otro lado, siempre es bonito contar con un objeto de deseo, estimula y proporciona ganas de vivir. Eso sí, siempre en esa dimensión que Platón llama "el mundo de las ideas". ¿Me estarán haciendo daño estas reflexiones? Ayer fue también un día de hallazgos en la clase de yoga Iyengar, con ese pequeño grado de hostilidad que no logro quitarme. Al fin entendí la razón por la que este método exige determinados esfuerzos que antes consideraba injustificados. Y claro, mientras más sólidos se tenga la musculatura de ciertas partes del cuerpo, más difícil será lesionarse por cualquier postura inadecuada. Dicho esto, el mismo efecto puede hacer una atención matenida más predicada por el estilo Sivananda, que reclama un estado de presencia que nos aleje de gestos y comportamientos inconscientes. Realmente, ambas escuelas son válidas y beneficiosas.
Capítulo XIX
A los que hayais leído el capítulo anterior, ruego comprendais tantas libertades a la hora de expresar mis emociones. Pero pensádolo bien, por qué no. Prefiero mostrarme tal como soy, que andar impostando un carácter frío y excesivamente desapegado. Los blogs es lo que tienen, permiten transmitir emociones sin la habitual auto censura que nos costriñe. Hoy es domingo, un domingo verdaderamente otoñal, con lluvia y todo. Me encanta. Esperaba un día así desde que tomé la decisión de quedarme en casa hace un par de días. Incluso tengo una botella de buen vino tinto, que ayer abrí para acompañar al plato de lentejas del que ayer di cuenta. Hoy comeré pasta, por aquello de cambiar y reponer energías tras el ejercicio realizado esta mañana. Ojo, con baño marino y todo. Aunque un tanto extrema, es una de las costumbres que más celebro haber adquirido en los últimos años. Digamos que es la parte amable de padecer una dolencia crónica, que te obliga a tomar decisiones contundentes. Reconozco, no obstante, que el verdadero esfuerzo no se encuentra tanto en este tipo de actuaciones un tanto extravagantes, sino en la disciplina rutinaria. Hoy he cumplido pero mañana me esperan nuevos retos. Al menos siento que no me cuesta tanto levantarme temprano y tomar el autobús que me lleve a la capital para asistir a mi clase de yoga Iyengar y, lo que es peor, volver a casa de la misma forma. ¡Qué pereza! Sí, pero este tipo de sacrificios son los que me permiten aglutinar fuerzas para convivir cada día con mi problema de salud. Ahora dice el gobierno que es hora de revisar las pensiones. Lo esperaba desde hace tiempo, lo cual es buenísmo, pues no me pilla de sorpresa. Creo que es hora de aplicar todas las alternativas en las que me he estado formando para dar respuesta a cualquier cambio de la realidad.
Capítulo XX
Se confirma el dicho: "Se hace camino al andar". En efecto, hasta que no se está inmerso en el proyecto, no se ve la realidad que éste depara. Por mi parte tengo que decir que esa ha sido una realidad constantemente consumada desde que tengo consciencia de ello. Mi primer campo de pruebas fue el de los viajes. Tenía tantas fantasías, y tenía tantas ganas de hacerlas ralidad... ¡Y tenía tanto miedo! Al final tuve que resolver el jeroglífico a las bravas, es decir, moviendo el culo. Lo primero es levantarte del asiento y luego, trasladarte al aeropuerto. Con todas tus dudas y miedos. "Ya irán desapareciendo por el camino", me decía. Evidentemente, la realidad te da tantos estímulos que no tienes espacio para cavilaciones inútiles. Por mi trayectoria, debo entender que esa cuestión la tengo superada. No así el conflicto íntimo. ¿Por qué cuesta tanto relacionarse con los demás? Es como si la mente creyera que te van a quitar el alma. Este fin de semana he tenido la oportunidad (una más) de reconciliarme con mis semejantes. En una sesión doble de intercambio, incluido un delicioso almuerzo con Coral y su madre, y una fiesta de cumpleaños a lo grande, daí en la cuenta de que pasa lo mismo que con los viajes. Primero hay que decir que sí y luego moverse, que las dudas y los miedos irán desapareciendo a medida que se produzcan los acontecimientos. Dice Ayurveda que hemos venido al mundo para hacer que las cosas se produzcan. Por eso sufrimos tanto cuando las cosas se quedan sin hacer, pendientes de ejecución. De ahí el temor previo a la aventura y la satisfacción tras los actos consumados. De ahí también las molestas consecuencias de los romances no consumados, que no volverán. De ahí una sentencia sublime: mejor arrepentirse de lo que se hace que de lo que no se hace. ¿A qué tienes miedo?
Capítulo XXI
Mientras disfruto de un día, que no tiene por qué ser un día entero, pues lo mismo valdrían unas horas o un instante ciertamente espléndidos, me pegunto por qué tengo que sentir eclipsado mi bienestar a causa de una reflexión crítica que resulta ser la de siempre. Las reflexiones críticas no son malas en sí mismas, salvo cuando se combinan de forma inadecuada con el contexto o con la retahíla de pensamientos y emociones que, díscolas, ocupan la mente. Es más habitual de lo que parece a simple vista el sentimiento de culpa que acompaña al de felicidad. Pero nadie es capaz de encontrar un antidoto a este veneneno absurdo que tanto nos limita. Personalmente considero que se trata de un error del programa que nos ha sido insertado al llegar a este mundo, Un error de configuración, que dirían los 'frickies' informáticos. Hoy me he quitado otro tabú simplemente comiendo con mi amiga Doblín, con la que me costabla reestablecer el contacto después de haber mantenido relaciones un tanto más íntimas. Los dos hemos estado muy espontáneos y relajados, como si nos hubiéramos sometido a un exorcismo o algo por el estilo. Lo cierto es que los dos hemos estado trabajando por nuestra cuenta en el mismo sentido, y los resultados se ven ahora. Con ello quierdo decir, y ahora me pongo un poco más universal, que para superar las cosas que nos bloquean es importante "trabajarse", como diría mi amigo el psicólogo clínico Jorge Mota. El grado de dominio que se adquiere a base de afrontar las situaciones, sobre todo las más adversas, llega a resultar impresionante. ¡Adelante!
Capítulo XXII
Llevo tiempo sin tocar el blog, fruto de la pereza, por no decir astenia, que me invade. No me incomoda demasiado, tal vez me limita un poco a la hora de acometer cuelquiera de los proyectos que siempre tengo haciendo cola. En perspectiva, vuelvo a ver que la opción válida es tocar los asuntos en su momento y que hasta que no se produzcan, no nunca encontraré una solución. Todo lo demás es ocupar el tiempo disponible mientras aparto a un lado los temas que me agobian. Lo curioso es que mientras más enfatizo en apartarlos de mi atención, más pesado es el agobio. Y eso que ocupo bastante el tiempo en lograr nuevas conquistas, pero o son imposibles o manifiestamente inservibles. Me refiero a seducir a chicas que considero muy atractivas, pero con las que no percibo ninguna correspondencia. Esto no sólo me disuade de intervenir, sino que hace aún más interesante el cortejo, pese a que las posibilidades de éxito sean mínimas. Y lo peor no es eso, sino que aquellas que sí parecen estar dispuestas, pierden para mí todo el interés. Creo que eso es lo que los piscólogos llaman "donjuanismo", es decir, deseo de seducción pero no de alcanzar el éxito. He leído algunas cosas sobre el comportamiento sexual del varón y la eyaculación que me han dejado "pasmao", así que tengo que dejar de leer tanto internet. Por favor, que nadie haga caso a lo que escribo. En todo caso, lo que más me descoloca es el escaso efecto de hacer tanto yoga y tanta meditación y tanta vida sana... Si ya no fumo porros ni apenas bebo alcohol ni na de na. Y me estoy hartando un poco. Creo que necesito otro viaje...
Capítulo XXIII
Momento de transición a lo bestia. Voy a estar atento a no volver a meterme demasiado en mi historia personal, pero he de desvelar un dato super íntimo que va a condiciar todo lo que digo. He conocido a alguien... Ya véis, en otros foros lo suelto directamente: "me he echado una novieta", suelo decir. No es un hecho cualquiera, porque coinciden tantas emociones y circunstancias especiales (la verdad que casi todos los romances se viven por el estilo) que daría para un suculento guión. Quienes me conocen sabrán por qué lo digo. En mi opinión, el dato más destacado es que al final, después de tanto deambular por el mundo de los sentimientos, he encontrado acomodo con alguien de mi misma sigularidad. La enfermedad. Ahora que lo pienso, me suena. Antes lo veía un poco frívolo y me decía inconscientemente: "Realmente, un sindrome de down lo lógico que se líe con una síndorme de down". Ahora me ha tocado a mí, uno con esclerosis múltiple que se ha liado con otra de su 'raza'. Al principio, cuado vi el interés que profesaba ella por mi, lo rechacé de inmediato. Ahora lo he aceptado, no porque me haya dicho "si no, nunca te vas a comer una rosca". No, se trata sólo de que he pasado de ese detalle y me he fijado en el resto, es atractiva, divertida y creo que está loca por ofrecerme sus mejores cualidades, incluida la del sexo. Este detalle ha sido a la larga fuendamental, ya que yo estoy bloqueado en ese tema y ella, todo lo contrario. Con lo que tengo que aceptar que todo era una arguicia de mi mente. Considero que ahora sí que voy a volver a disfrutar del sexo como antes. Por eso he dicho que la vida siempre te da oportunidades.
Capítulo XXIV
Sospecho que mis últimas intervenciones en este blog han sido para merodear en mi mundo emocional. No me atrevo ni a leerlas, prueba de que mis sentimientos han estado alterados. De hecho hoy mismo siento en el corazon y en la conciencia esa especie de agujetas que se te quedan después de un ejerecicio severo. Miro con el rabillo del ojo algunas de las frases que dejé grabadas en el capítulo anterior. Por favor, no hagáis caso. Han servido para lo que hen servido en un momento y ante unas circunstancias determiandas. Ha habido cambios, ese plan tan extraordinario con mi alumna de yoga no va a salir pero esta vez no va a ser sólo, (insisto, sólo) por mis dudas y miendos. Digamos que todo lo que yo tenía de retraído, lo tiene ella de exceso. Menos mal que mi instinto ha funcionado retrasando la ejecución del enlace, debo estar contento sobre todo después del aviso de la psicóloga de la asocación. Pero eso no es lo único que me causa gozo, ya que la buena nueva se ha visto multiplicada con la irrupción de una 'sustituta' de mucha más calidad. Sin duda, un auténtico regalo de navidad. Mi primera reacción está siendo acordarme de las advertencias de mi amigo Pablo, quien de decanta por las parejas maduras antes que por las niñatas, por muy dulcecitas que éstas se antojen.
Capítulo XXV
Hoy es el día de la lotería de Navidad. Por suerte, no tenía ninguna espectativa de premio, aunque hay que reconocer que la ilusión general siempre afecta. Estas fechas le hacen a uno especialmente sensible y por ello me siento un poco más implicado que de costumbre. Es un buen momento para trabajar la consciencia, en el sentido de exponerse un poco ante quienes confían en ti, en vez de estar rehuyendo los compromisos como de costumbre. Ayer me llamaron mis amigos del colegio, con quienes rehusé compartir una cena arguyendo no sé qué malestar. Pepa, alumna mía de yoga y algo así como pretendiente, me causa una inseguridad infinita. En cambio, Belén, que también necesita ayuda, me atrae desde un punto de vista que podría considerar un poco abusivo. Creo que todos esos problemas que estoy definiendo están realmente en mí, pues si anduviera más seguro me ofrecería y ya está. Menos mal que me gusta la lluvia, porque si no...
XXVI
Ya llegó la temida Nochebuena. Esta vez será más llevadera, pues por una serie de circunstancias negativas, mi hermano ha decidido suspender la celebración. A mí no me importa, pero algo me hace ser un poco solidario y ponerme en su lugar. Para mi es inevitable sentirme un poco nostálgico en estas fechas, de modo que lo pasaré del modo más consciente que pueda. Para colmo, se ha juntado lo que debería ser una época de dicha por la llamada del amor a mi puerta. Lo cierto es que he conocido a alguien muy especial, pero mi mente no termina de aceptarlo. Ahora es el momomento de poner en práctica todas las consignas que voy formulando durante el año, como ¡suéltate! o ¡entrégate!. Mejor, las dos a la vez. Creo que es mi próximo trabajo, me voy a beneficiar yo y voy a hacer que ella también salga ganando. También quiero acordarme de los que lo están pasando mal y que no me pillan tan lejos. Gracias señor por darme la aportunidad de crecer...
Capítulo XXVII
Mi gozo en un pozo. Antes de iniciar este párrafo, voy a hacer un ejercicio de contención ante lo que se avecina. Ayer consumé la cita con quien antes definía como alguien muy especial que había llamado a mi puerta en nombre del amor, etc, etc. Hoy me siento fatal y no quiero ser indiscreto. Creo que todo el temor con que se había estado gestando la presunta nueva relación terminó por estallar en el momento fatídico. No quiero dar detalles, estimo que el estado de ánimo que estoy desvelando es suficiente testimonio. Qué hacer ahora. Yo me conozco (o eso creo) y lo que toca ahora es desplegar todos los recursos a mi alcance. Me temo que voy a empezar a tomar los antidepresivos en serio y, paralelamente, abandonar completamente el alcohol. A decir verdad, no tengo conciecia de que abusara de él, pero sé que este es un elemento tóxico en muchos aspectos de nuestra vida por muy poco que se tome. Tiene que ser eso, pues sí ya lo he dejado todas las drogas y, además, he incorporado nuevas actividades positivas a mi rutina.... No me lo explico. La última medida será volver a pedir ayuda a un psicólogo, que ya lo estaba barajando cuando me di cuenta de que no me sentía capaz de hablar con nadie de mis problemillas. Esas puertas las tengo que tener cerradas cuanto antes, porque si no, menudas navidades me esperan. Si vais a ser muchos los que me leais, por favor no toméis mis palabras demasiado en serio.
Capítulo XXVIII
Menos mal que he leido las últimas líneas del capítulo anterior, donde cito mi intención de volver a tomar contacto con el psicólogo. Escribo esto porque no encontraba un propósito en el que centrarme en el nuevo año que hoy comienza... Pues sí, ya estamos en 2010 y me da la sensación de que he llegado sin cosas importantes que hacer. Pero nada más lejos de la realidad. Cierto que no he solventar ningún déficit llamativo en cuestiones de aprendizaje, trabajo, etcétera, pero la casualidad ha querido que llegue al año nuevo con un paquete colgando: la amante que quise ver pero no tener... Me explico: era un buen plan desde fuera pero a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de la chica era de todo menos la persona idónea para romper mi 'celibato'. Yo la veía idónea pora compartir la enfermedad que padezco, pero resulta que eso es lo de menos, tiene un grave problema mental. Menos mal que con la ayuda de mis amigos he podido abrir los ojos y verlo claro. Lo más apropiado es dejar la relación ya, antes de que se complique más de la cuenta. Gracias Pepa, ahora sí que tengo un plan para el nuevo año.
Capítulo XXIX
Todavía no he dado el paso para acabar la relación con Pepa. La estoy retrasando porque aún no he vuelto de mi viaje a Marruecos, lo cual no deja de ser una ficción. El viaje me lo inventé para quitarme del medio ante la presión insoportable de esta chica y ahora fuerzo la fecha de regreso para hacer la historia más creíble. No obstante, creo que esa no es la solución, la solución pasa por decirle la verdad de mi escasa atracción por ella. Por ella y, sobre todo, por su actitud obsesiva y acosadora. Antes me sentía capaz de dominarla, pero a raíz de la frustrante experiencia sexual, como que no. ¿Estoy dando demadiados detalles? Me temo que sí, pero que más da. La cuestión es si la causa de tal hostilidad es realmente su actitud agresiva o la mía, más bien temerosa y conservadora. Una parte de mi quiere volver a intentarlo en la cama, pero algo me dice que no sería lo prudente, que me aleje de los arranques pasionales..., porque hay que reconocer que la chica tiene un polvete. Admitámoslo, yo ya sabía que como hubiera sexo la relación sería ya indisoluble. Tendré que quedar a tomar un café con ella.
Capítulo XXX
Me alegra que este capítulo haya correspondido a un número tan 'redondo', si es que se puede llamar así a un símbolo con tantas equis. Bien, es el día de Reyes y el pesar por mi frustrada relación se hace más intenso. No puedo dejar de pensar en la otra persona, sobre todo ahora, que ya he dado por zanjado el asunto. He tomado la dcisión de cortar de raíz, en parte por mi comodidad, pero fundamentalmente para actuar con preisión. Si estas cosas no se atajan de araíz se corre el riesgo de eternazarlas. Así que ya se lo he dejado claro a X, sobrenombre que me gusta más que el anterior, ya que podía llevar a engaño. Qude que dlaro que Pepa era un nombre ficticio que no alude a nadie en concreto. Y tras salvar el obstáculo, manos a la obra: sé que yo también necesito modificar algunas cosas de mi comportamiento, sobre todo ahora que he comprobado cómo los pequeños imprevistos puede sacar a relucir las miserias que escondemos bajo la alfombra. Eh! Que conste que casi todas las acciones que intenté realizar con ella iban dirigidas a expulsar a algunos de mis fantasmas. Lo siento por las vícitimas colaterales, lo siento...
Capítulo XXXI
Ayer viví uno de los instantes más hermosos de los últimos días. Y digo bien "instantes", porque fueron eso, apenas unos minutos. Y haciendo algo tan simple como quedarme a solas con una de mis amigas favoritas y a la que he de respetar porque de momento no parece que tenga otros planes de vivir nuestra relación. No quiero dar más detalles porque bastante indiscreto estoy siendo ya respecto a otras personas. Precisamente, la amiga de la que he hablado y a la que tanto adoro representa lo opuesto a la protagonista de los capítulos anteriores. Sí, esa a la que le di un nombre falso y luego otro más falsoo aún: X. Esta pobre mujer continúa en su mundo y me llama y me llama y me manda mensajes... No entiende. De momento iba yo a meterme en un follón de tal magnitud. A la primera que no me conteste la llamada, corto la comunicación, está claro. Pero esta no y lo que hago, que también me duele, es para que se de cuenta de que no quiero tener nada que ver con ello. Se lo dije el primer día y lo mantengo todavía con más convicción. Hoy he quedado con otra chica que, en principio, me atrae mucho más. No obstante, sé que estoy un poco a prueba. Ante mí mismo, por supuesto. ¿Me pasará factura todo lo que estoy haciendo con la otra? Creo que ya le estoy dando demasiadas vueltas. Porque la mente es la ostia, ya me he sorprendido pensando "que hago cuando la vea, la beso, la abrazo, le doy directamente un muerdo...? Creo que si desconecto el GPS que llevo siempre cuando trato con mujeres, todo irá mejor. En este caso las preguntas anteriores sobran, total siempre nos abrazamos cuando nos vemos, y ahí ya uno tiene parte del terreno conquistado.
Capítulo XXXII
¡Cómo viene hoy el cápitulo de hoy! Razón de más para consagrar definitivamente a mi personaje, ese que había creado para eludir mi neurosis egocétrica, y contar mis experienia de un modo más distanciado. Rosito sigue recibiendo mensajes en su moóvil de su admiradora, con la que no sabe exactamente qué hacer. Se compadece de ella, pues sabe que tiene un desiqulibrio qsicológico importante y no quiere convertirse en su verdugo. Pero también sabe que debe poner tierra de por medio y tratar de ayudarla para que supere sus crisis. Ya se lo había dicho la psicoóloga: "trata de no responder a sus llamadas". Rosito sabe que lo de esta chica es un proceso obsesivo al que está enganchada y que cada conversación con ella actúa como una dosis más de su droga. Mientras tanto, él se evade mediante contactos con otras chicas que le atraen, en especial una que, además de colmarle desde el punto de vista sexual, provoca en él un cierto sosiego emocional. Acaba de tener una cita con ella y ha salido bien. Aunque ha tenido dificultades para rematar la faena, como dicen los taurinos. Ella le invitó a subir a su apartamento, pero Rosito, condicionado por inconsciente programado, ha dicho no gracias, tenemos que repetirlo.... Se fue con un nuevo peso en el alma, un nuevo intento frustrado para superar el bloqueo que le atenaza desde hace tiempo y que sabe que no cesara hasta que no se enfrente a el cada vez que sea invitado a hacerlo. En definitiva, ejerciendo el 'aquí te pillo aqui te matò'. De no ser así el problema se instalará para siempre en su cuerpo emocional. Ahora está tranquilo, porque sabe que ella, esta vez sí, puede ayudarle. Curiosamente, las ayudas llegan a él casi haciendo cola. No hace tanto, le llamó la no via que más quiso. Posteriormente, pudo relajarse conversando con una de sus mejores amigas, por no decir "objetivos", imposible por ahora porque es de otra persona. La última acaba de llegar, una antigua amante a la que Rosito renunció por no sentirse suficientemente atraído. Cosas de la Mente, él lo sabe, tanto como que son esos objetos de rehazo los que mejor le pueden ayudar a romper su bloqueo. Rosito pensaba visitar pronto a un psicologo, paro ahora se lo está pensando. Mejor hacelo a pelo...
Capítulo XXXIII
Puede que dé por cerrado este glog, después de 33 capítulos. ¿Por hastazgo? No, es parece que el contexto en el que se venían desarrollando las reflexiones del mismo ya han caducado. Pero tranquilos, habrá nuevo blog y nuevas historias menteles, que es de lo que se abastecen este tipo de cuentos, cuando no de aventuras. En resumen, el fondo ha dado un vuelco y ya no tienen sentido ciertas reflexiones. Ahora es otro el que escribe, un tipo por primera vez feliz con su circunstancia afectiva. Es importante decir que ha habido suerte, pero no sólo eso. A veces es cuestión de dejarse llevar y no poner tantas trabas. Trabajo en el que es experta la mente. Y después, cuando se ha dado ese paso que parece tan difícil, fluir con los acontecimientos tal y como vengan. A partir de entonces es fácil jugar un poco. Desafiando a la Mente he descubierto una nueva vida y, sobre todo, me he redescubierto a mí mismo. Parece un proceso largo, pero el auténtico giro es un sólo gesto. Es como: bueno, está bien, voy (a su ciudad, a su casa, a su intimidad). Lo único que lamento es la suerte de la pobre chica que he tenido que rechazar simplemente porque no representaba atractivo alguno para mí. Ya sé que suena demasiado idílico, pero es que no lo puedo evitar, soy un romántico. Y es maravilloso. Hacía tiempo que no experimentaba emociones tan intensas y plenas. Qué bien, donde antes experimentaba rehazo, ahora siento atracción y nostalgia. Antes decia: por qué no se va y me deja solo. Ahora digo: qué ganas tengo de verla...
Estoy leyendo "mi banda sonora" y quiero darte las gracias, es una bonita experiencia poder asomarse al mundo a través de tu mirada. Tienes un Don: el de enriquecer la vida de los que entramos en contacto contigo. Un besito grande.
ResponderEliminarAntonio, te pongo relación de próximos números romanos para que no dudes: XIX, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXII,XIV, XV...
ResponderEliminarUn abrazo,
Paco Rengel